El conflicto nace principalmente porque no tenemos una
relación muy saludable con nosotros mismos y solemos proyectar nuestra lucha
interna en los demás. Los conflictos están arraigados en nuestra mentalidad.
En la mayoría de ocasiones, la razón del conflicto a
cualquier nivel es la idea de estar en lo cierto, y querer dominar y reprimir a
otros porque pensamos que somos mejores de una forma o de otra.
Desafortunadamente, en la sociedad moderna, ya sea en
oriente u occidente, la idea de rebajar a los demás para demostrar el valor de
la persona o la idea, ha creado precedentes sobre el principio innato de la
vida que es el complementarse.
En una discusión no se trata tanto de lo que se dice, sino
de lo que se comunica. Imagínate un punto en la frente de tu interlocutor y que
ese punto es luz y amor. Esta práctica te ayudará mucho a neutralizar tu
hostilidad hacia el interlocutor y avanzarán juntos hacia un acuerdo.
Es esencial hacer pausas para el silencio y la reflexión a
fin de permitir que nuestra intuición trabaje. Es la intuición la que encuentra
caminos donde la razón se pierde y descubrirás las causas profundas y ocultas
del conflicto.
Hay dos maneras de afrontar la turbulencia: en la superficie
o en la profundidad. Permítete enfocarte en esas cualidades internas que no
cambian con las circunstancias y podrás mantener estabilidad y esto a la vez te
ayudará a tener más perspectiva y tomar decisiones más inteligentes ante los
mismos hechos y personas.
La gran lección es tener respeto por uno mismo.
Vivimos en un mundo dónde nos ponen a prueba a diario y
debemos comprender que si nos duele es debido a que tenemos heridas abiertas.
El problema no es la sal, sino las heridas. Es necesario
mirarnos hacia dentro para poder entender por qué tal situación nos hace
reaccionar en lugar de culpar a los demás por nuestras heridas.
La propia situación, la gente que influye en la situación, y
yo son tres variables que nos hacen danzar en pensamientos, sentimientos y
acciones. Es importante darnos cuenta que lo único que puedo manejar es nuestra
actitud.
Dejemos de emplear nuestra energía en intentar cambiar a los
demás para sentirnos mejor, éstas son expectativas irreales que nos acaban
frustrando y nos hacen perder la paz.
Enfoquemos nuestra atención en el con y en nosotros, sin olvidar que no es lo que nos
pasa, sino como reaccionamos ante lo que nos pasa 🙏🏻
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